Vivimos rodeados de pantallas: teléfonos móviles, tabletas, ordenadores, relojes inteligentes… Su uso forma parte de nuestro día a día, tanto en el trabajo como en casa. Pero ¿hasta qué punto debería preocuparnos?
¿Cuándo se puede hablar de uso abusivo de pantallas?
Definir qué es un uso abusivo no es sencillo. Podemos fijarnos en el tiempo que pasamos frente a la pantalla, en el tipo de actividad que realizamos o en el impacto emocional que nos provoca.
Algunas investigaciones incluso se preguntan si es correcto hablar de adicción al móvil, y en qué casos este término es adecuado. El dilema es claro:
- ¿Es un problema para la salud y el bienestar?
- ¿O simplemente una nueva forma de estar en el mundo?
Seguramente, la respuesta esté en un punto intermedio.
El móvil, una extensión de nuestra mente
Si exageramos un poco, el teléfono móvil es casi una extensión de nuestra mente y de nuestro cuerpo. Ha transformado radicalmente la forma en que nos comunicamos: mensajes instantáneos, conexión constante con nuestra red social y acceso a información en cualquier momento.
Ese hábito de revisar notificaciones para ver reacciones o novedades es lo que algunos investigadores llaman vigilancia online. Han encontrado diferencias entre personas en:
- El tiempo que pasan pensando en la comunicación o el contenido en línea.
- La urgencia por responder mensajes inmediatamente.
- El grado de observación de la actividad de los demás.
Estrés digital y multitarea constante
Estar siempre disponible tiene ventajas, pero también consecuencias negativas. Las demandas comunicativas de las TIC se han relacionado con altos niveles de estrés, incluso en el tiempo libre.
Se habla de estrés digital para describir situaciones como:
- Multitarea: realizar más de una actividad a la vez con dispositivos implicados (por ejemplo, cocinar mientras se responde un mensaje y se escucha la radio).
- Pensamiento constante en la comunicación y los eventos en línea, vinculado a la vigilancia online (Freytag et al., 2020).
Esta sobrecarga puede afectar la concentración, la calidad del descanso y el equilibrio emocional.
¿Qué es la vigilancia online?
Es el hábito de comprobar de forma repetida y casi automática si hay novedades en nuestras aplicaciones, redes o mensajes. No solo implica una acción activa, sino también estar mentalmente pendiente de posibles interacciones o notificaciones.
Este estado de “conexión mental” permanente dificulta desconectar de verdad y favorece la sensación de saturación.
Cómo tomar conciencia del uso que hacemos del móvil
Muchas veces utilizamos el móvil sin pensar en cómo nos afecta. Tomar conciencia es el primer paso para poder ajustar su uso.
Herramientas útiles:
- Revisar el tiempo de uso y las aplicaciones más utilizadas (la mayoría de teléfonos ya lo incluyen).
- Hacer pausas voluntarias y establecer franjas sin pantallas.
- Observar cómo nos sentimos después de estar mucho tiempo conectados.
No se trata de demonizar la tecnología, sino de encontrar un uso equilibrado que no comprometa nuestro bienestar.
Referencias
- De-Sola Gutiérrez, J., Rodríguez de Fonseca, F., & Rubio, G. (2016). Cell-Phone Addiction: A Review. Frontiers in Psychiatry, 7:175. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2016.00175
- Freytag, A., Knop-Huelss, K., Meier, A., Reinecke, L., Hefner, D., Klimmt, C., & Vorderer, P. (2020). Permanently Online – Always Stressed Out? The Effects of Permanent Connectedness on Stress Experiences. Human Communication Research, 47(2), 132-165. https://doi.org/10.1093/hcr/hqaa014




